Ysinembargosemueve
  El verdadero Santo Grial
 


El Santo Cáliz de Valencia

Introducción

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    En la Catedral de Valencia (España) se venera el Santo Cáliz, cuya fotografía acabamos de ver. Según la tradición, éste sería el cáliz que utilizó Jesús en su Última Cena. ¿Es ello cierto, o se trata de una piadosa leyenda?

 

     Existen buenas razones para  sostener que el Santo Cáliz de Valencia es auténtico. De hecho, los distintos investigadores que se han ocupado de su estudio se han pronunciado en  favor de su autenticidad. 

 

    Del año  1736 es el primer estudio sobre la reliquia, efectuado por el presbítero D. Agustín Sales bajo el título de Disertación histórica crítica y expositiva del Sagrado Cáliz en que Cristo Señor Nuestro consagró en la noche de la Cena, el cual se venera en la Santa Metropolitana Iglesia de Valencia. En 1914 D. José Sanchis y Sivera publicó un trabajo titulado El Santo Cáliz de la Cena (Santo Grial) venerado en Valencia. De gran interés para conocer el itinerario del Santo Cáliz por las tierras de Aragón es el estudio denominado El Santo Grial en Aragón, publicado por D. Dámaso Sangorrín en 1927. En 1952 se publicó la primera edición del libro de D. Juan Ángel Oñate Ojeda sobre El santo Grial, cuya tercera edición apareció el año 1990. En 1960 se publicó el libro Estudio sobre el Santo Grial de la Catedral de Valencia, de D. Antonio Beltrán, Catedrático de Arqueología de Zaragoza.  En el año 1994 el profesor Don Manuel Sánchez Navarrete efectuó un completo estudio sobre el Santo Cáliz, bajo el título de El Santo Cáliz de la Cena, en el que concluía la autenticidad de la reliquia. En 1999 fue el  profesor de Ética y Sagrada Escritura del Centro Universitario Francisco de Vitoria de Madrid,  Don Salvador Antuñano Alea, el que estudió la reliquia en su libro "El Misterio del Santo Grial. Tradición y leyenda del Santo Cáliz", obra en la cual se sostiene que la reliquia es  verdadera. Y, finalmente, y ya en los comienzos del siglo XXI, otros dos investigadores, esta vez extranjeros, el alemán Michael Hessmann y la norteamericana Janice Bennett, han escrito sendos libros en los que concluyen que el de Valencia fue el Cáliz utilizado por Cristo en su Última Cena. En octubre de 2008 ha aparecido la edición española del libro de Janice Bennet, con el título San Lorenzo y el Santo Grial, la historia del Santo Cáliz de Valencia (Editorial Ciudadela).

   

    Los días 7, 8 y 9 de noviembre de 2008 se ha celebrado en Valencia el I Congreso Internacional sobre el Santo Cáliz, lo que ha servido para que un grupo de investigadores de diferentes países y disciplinas hayan expuesto lo último que se conoce sobre esta reliquia. La conclusión  principal de este Congreso ha sido que no se ha encontrado argumento alguno que impida mantener que el Santo Cáliz de Valencia pudo ser el utilizado por Cristo en la Última Cena.


Descripción
    El Santo Cáliz que se conserva en la Catedral de Valencia se compone, en realidad, de tres partes distintas.
 
Parte superior
 
Parte central
 
Parte inferior
     
    1.- La Copa de la Parte Superior.  Esta copa superior sería  la utilizada por Jesús como Cáliz en la Última Cena. Se trata de una copa de piedra ágata cornalina oriental, semiesférica, de 9'5 centímetros de diámetro medio en la boca, 5'5 centímetros de profundidad por el interior y 7 centímetros de altura desde la base al borde; toda ella lisa, al interior y al exterior, sin ningún adorno, excepción hecha de una simple línea incisa, de corte redondeado, muy regular, que corre paralela al borde y a escasa distancia de él. 
    2.- La Parte Central. Se trata de la vara con su nudo, de 7 centímetros de largo, que sirve como elemento de unión entre la copa y el pie, con añadidura de las asas y de una guarnición de oro purísimo, finamente burilado, que soporta el engaste en el pie de perlas y piedras. Se trata, claramente, de un añadido en relación con la copa original. 
    3.- La Parte Inferior. Está formada por un vaso ovalado e invertido, del mismo color y parecido material que la copa. Los ejes de la base miden 14'5 centímetros. el eje mayor y 9'7 centímetros el eje central menor, y un pie casi rectangular con los lados cortos redondeados, rehundidos en el interior, con 4 y 3 centímetros de eje mayor y menor respectivamente, y una altura de 5  milímetros. Todo él lleva una guarnición de oro puro, sobre el cual van montadas 27 perlas, dos rubíes y dos esmeraldas de gran valor.
      El Santo Cáliz fue examinado detalladamente en 1960 por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Don Antonio Beltrán, el cual, en su libro El  Santo Cáliz de la Catedral de Valencia (Valencia 1960), llegó a las siguientes conclusiones:
 
    - Que el Cáliz resulta estar compuesto de tres partes, de las cuales dos gozaron de autonomía y en un momento determinado fueron unidas entre sí por la tercera. Es decir, los dos vasos unidos por el nudo. La única parte que sigue cumpliendo su primitivo papel es la copa, mientras que el actual pie fue un día pieza estimadísima, como lo demuestra el filete de oro que lo bordea. La orfebrería, aparte del valor funcional de servir de unión de copa y pie, sirvió para alhajar la sencilla copa y como muestra del aprecio en que se le tenía.
 
     - Que la copa superior  se remonta a la época comprendida entre el siglo I antes de Cristo y el I de nuestra Era, y  fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que bien pudo estar en la mesa de la Santa Cena” y “pudo ser el que Jesucristo utilizó para beber, para consagrar o para ambas cosas. Para efectuar esta datación el profesor Beltrán  lo comparó con otros cálices de piedra pulida, provenientes de Palestina y fechados en el siglo I a.C., que se conservan en el Bristish Museum de Londres
 
    - Que el pie es un vaso egipcio o califal del siglo X u XI, añadido a la copa hacia el siglo XIV.
 
    - Que las perlas y piedras preciosas que lo ornamentan son posteriores y pudieron ser sobrepuestas cuando el Santo Cáliz era venerado en San Juan de la Peña.
 
 
  
 Las conclusiones del profesor Beltrán han sido apoyadas por la investigadora norteamericana Janice Bennet, que ha publicado en el año 2008 un libro dedicado al Santo Cáliz de Valencia. Esta  obra incorpora un análisis comparativo con fotografías del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia y de varios vasos de celebraciones palestinas elaborados con piedras semipreciosas, datados en el siglo I, que se conservan en el Museo Británico de Londres.
 
Copas romanas fechadas en entre el año 1 y el 50 d.C. fabricadas en calcedonia similares el Santo Cáliz que se conservan en el Museo Británico
Copa romana de gran calidad, datada entre el año 10 a. C. y el 50 d. C. que se conserva en el Museo Británico
 
     De este modo, y cuanto menos, queda acreditado que la copa conservada en Valencia (la parte superior a la que nos hemos referido), por su antigüedad, sí pudo ser utilizada  por Jesús en su Última Cena. El I Congreso Internacional de Santo Cáliz de Valencia celebrado en esta ciudad en noviembre de 2008 ha concluido que los trabajos y conclusiones del profesor Beltrán continúan siendo válidos, si bien ha instado a que se puedan efectuar sobre las distintas partes del Santo Cáliz nuevas investigaciones arqueológicas con técnicas modernas que no existían en 1960.


El Santo Cáliz de Valencia

Historia desde 1437

 

 

    El 17 de marzo de 1437 el rey Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo, hizo entrega solemne del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia. De esta donación se conserva el documento público en el que se levantó acta de la misma.

 

 

   

   

     Alfonso el Magnánimo había trasladado su Corte desde Barcelona a Valencia el año 1424, llevando consigo el Santo Cáliz, el cual, antes de la entrega a la Catedral, estuvo depositado en el Palacio Real de Valencia. En el documento de entrega del Santo Cáliz  a la Catedral de Valencia de 18 de marzo de 1437 se hace constar que se  hace donación de "el Cáliz en que Jesucristo consagró la Sangre el Jueves de la Cena, hecho con dos asas de oro, cuyo pie, del mismo color que el Cáliz, está guarnecido alrededor de oro con dos rubíes y dos esmeraldas en el pie, y con veintiocho perlas, comparadas al grueso de un guisante, alrededor del pie de dicho Cáliz".

    Desde 1437 el Santo Cáliz ha permanecido casi ininterrumpidamente en la catedral valenciana. 

    El 3 de abril de 1744, día de Viernes Santo, el Santo Cáliz sufrió un pequeño percance. En aquellos tiempos se acostumbraba a utilizar el Santo Cáliz en los Oficios de Jueves y Viernes Santo para colocar en su interior la Sagrada Forma. El Arcediano Mayor y canónigo de la Catedral don Vicente Frígola Brizuela, que actuaba de Preste en los oficios, al ir a sacar la Sagrada Forma del Santo Cáliz, se desprendió de la copa, la cual resbaló  y cayó al suelo, sufriendo un pequeño desperfecto. Recogidos inmediatamente y con todo cuidado los fragmentos, fueron colocados en el cofrecillo del Monumento y depositados luego en la Capilla de las Reliquias. Avisado el maestro platero Luis Vicent, acudió éste en la tarde de aquel mismo día con sus hijos, Luis y Juan, procediéndose a la recomposición de la Sagrada Copa, en presencia de varios Canónigos y del notario Juan Claver, levantándose la correspondiente acta de todo ello. El canónigo Don Vicente Frígola quedó tan impresionado por el percance que enfermó y murió a los quince días.

    En marzo de 1809, ante el avance de las tropas francesas, y con el fin de salvar la reliquia de la rapiña de Napoleón, el Santo Cáliz fue sacado de Valencia y fue llevado primero a Alicante. De Alicante volvió a Valencia en febrero de 1810, pero en marzo de dicho año hubo de ser trasladado de Valencia a Ibiza, y en febrero de 1812 a Palma de Mallorca. De Palma de Mallorca el Santo Cáliz volvió a la Catedral de Valencia en septiembre de 1813. 

    En 1916, el entonces Arzobispo de Valencia, Monseñor Valeriano Menéndez Conde, junto con el cabildo de la Catedral, acordó instalar el Santo Grial en la antigua Sala Capitular de la Seo, en lugar del relicario en el que permanecía desde el siglo XV.

    El Santo Cáliz tuvo también que abandonar la Catedral en 1936, durante la Guerra Civil española. El 21 de julio de 1936, pocas horas antes de que las hordas revolucionarias saquearan y quemaran la Catedral, el Santo Cáliz fue sacado del templo, envuelto en papel de seda, disimulado con un periódico. El Cáliz fue primero escondido en varios domicilios particulares de Valencia y luego en la población de Carlet, donde permaneció oculto hasta el 30 de marzo de 1939, cuando, finalizada la contienda, pudo volver a la Catedral. En este período fue decisiva la intervención de María Sabina Suey, que fue la que, con gran peligro para su vida, ocultó en los primeros meses su domicilio la reliquia.

    El año 1959, con motivo de la celebración del XVII Centenario del Martirio de San Lorenzo, el Santo Cáliz salió en peregrinación por tierras de Aragón, recorriendo de nuevo el itinerario seguido por la reliquia desde su venida a España.

   El año 1982 el Papa Juan Pablo II visitó Valencia y celebró la Santa Misa con el Santo Cáliz. Era la primera vez que el Santo Cáliz era utilizado por un Papa, desde los tiempos de Sixto II.

    El 9 de julio de 2006 fue el Papa Benedicto XVI quien utilizó en Santo Cáliz en la Eucaristía con la que se clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Valencia.

   
 


El Santo Cáliz de Valencia

Historia anterior a 1437

 

   Es posible reconstruir la historia del Santo Cáliz de Valencia hasta el día de  la Última Cena.

   Nadie puede dudar seriamente del carácter histórico de la Última Cena, a la que se refieren  los evangelistas y también las cartas de San Pablo. En  palabras de la investigadora Janice Bennett, "es innegable que Jesús utilizó una copa para la consagración y que esta copa es un objeto histórico, no un mito". El dueño del cenáculo en el que se celebró debía ser una persona acaudalada, como podemos deducir de lo que se dice en el evangelio de Marcos 14,13-15. Los apóstoles contactaron con el dueño del cenáculo porque les salió al encuentro "un hombre que lleva un cántaro de agua", lo que supone que se trataba de un criado; por lo tanto, el dueño de la casa tenía criados. Por otra parte, se trataba de "una habitación en el piso de arriba grande y amueblada". No hay duda de que se trataba de la casa de alguien de un nivel económico elevado.

    Jesús celebró allí la Pascua. Para ello debió utilizar una copa de bendición. Esta era una copa especial que se utilizaba en la pascua judía. Si el propietario del cenáculo tenía un nivel económico elevado, la copa de bendición utilizada por Jesús debía ser de calidad. El Santo Cáliz de Valencia, como ha acreditado el estudio del profesor Beltrán, reúne las condiciones exigibles para su uso como copa de bendición por una familia acomodada en la primera mitad del siglo I. Las copas de bendición judías no podían ser de madera o de metal, sino que tenían que ser de cristal o piedra. Una familia acomodada utilizaría como copa de bendición de un material semiprecioso como el Cáliz de Valencia.

    Es evidente el importante papel que la primera comunidad cristiana otorgó a las palabras pronunciadas por Jesús en esa Cena. Siendo ello así, no nos puede extrañar que después de los acontecimientos ocurridos inmediatamente después de la Cena (crucifixión, sepulcro vacío, apariciones,...), la copa o cáliz utilizado esa noche por Jesús fuera diligentemente conservado por la primera comunidad cristiana.

   La profesora Bennet explica del siguiente modo el proceso por el cual el Santo Cáliz pasó de Jerusalén a Roma:

    "Muchos estudiosos creen que el Cenáculo --la habitación en la que tuvo lugar la Ultima Cena--, y el Santo Cáliz eran propiedad de la familia de san Marcos, el evangelista, que hizo de intérprete de san Pedro en Roma.
    San Marcos y san Pedro vivían en relación estrecha y parece tener sentido que san Marcos diera la Santa Copa a san Pedro, por la simple razón de que era muy importante para los primeros cristianos usar reliquias en la liturgia, y Pedro era la cabeza de la Iglesia.
    La tradición española afirma que san Pedro se llevó el Santo Cáliz consigo a Roma, donde lo pasó a sus sucesores hasta la persecución de Valeriano, en el año 258".

   La tradición nos indica que el Santo Cáliz fue conservado y llevado luego a Roma, donde era utilizado por los primeros Papas. El profesor Antuñano ha señalado que existen indicios de que el verdadero Cáliz fue utilizado por los primeros Papas en la celebración de sus misas solemnes. El canon litúrgico romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía textualmente "...tomando este glorioso cáliz...",  con lo que se hacía específica referencia a que en la consagración se estaba utilizando precisamente el mismo cáliz empleado por Jesús en la Última Cena. En contraste con el canon romano, en la fórmula de consagración del canon oriental se decía "...tomó la copa con el vino...". Esto se explicaría porque se sabía que en las celebraciones que presidía el Papa se utilizaba el mismo cáliz empleado por Jesús en la Última Cena. Una de las conclusiones del I Congreso Internacional del Santo Cáliz celebrado en Valencia en noviembre de 2008 ha sido precisamente la de que el estudio de las peculiaridades del texto del canon de la consagración romano supone un avance notable para datar la existencia en Roma del Santo Cáliz en la primera mitad del siglo III.

    Nos situamos así en el año 258, en el que era  Papa Sixto II. Se desató entonces una persecución contra los cristianos, promovida por el emperador Valeriano. Con el fin de impedir que el Santo Cáliz sufriera algún daño, el Papa Sixto II lo entregó en custodia a uno de los diáconos de Roma, llamado Lorenzo, cuyos padres era originarios de Huesca.

Monedas de la época del emperador Valeriano

    La intervención de Lorenzo salvando el Santo Cáliz y enviándolo a España se cuenta con detalle en "La Vida de San Lorenzo" contada por el agustino San Donato en el siglo VI. El original de este manuscrito no se ha conservado. Sí se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid la traducción  al castellano del manuscrito original en latín efectuada por el también agustino Lorenzo Mateu y Sanz en el año 1636. Según el traductor el texto por él traducido (y que no se ha conservado) lo encontró en el colegio de San Fulgencio de la Orden de los agustinos cuando Mateu estaba allí de lector. Según el traductor, que el autor del escrito era Donato se extraía de su título  y del contenido del capítulo octavo; el escrito original habría sido encontrado por los agustinos que, después de reconquistado el Reino de Valencia, fueron al antiguo monasterio de Servitano (donde fue abad Donato) y recuperaron algunas antigüedades que quedaban en las ruinas.

    San Donato fue un religioso de la orden de los agustinos que llegó a Valencia procedente del sur de África. Hacia el año 570 Donato era abad del monasterio valenciano de Servitano. La información sobre la vida de Lorenzo antes de que éste viviera en Roma la le fue transmitida a Donato por los presbíteros de más edad de Valencia. En el relato de Donato que se conserva (que como hemos dicho es la traducción efectuada por otro miembro de su orden el año 1636) se cuenta que los padres de Lorenzo, Orencio y Prudencia, se trasladaron desde Huesca a Valencia huyendo de las persecuciones a las que fueron sometidos los cristianos. Según Donato, Lorenzo nació en Valencia, y no en Huesca, como se recoge en otras tradiciones. Siendo Lorenzo todavía un niño pequeño, los padres deciden ir en peregrinación a los Santos Lugares. Sin embargo, durante la travesía una tormenta obliga a desviar el barco y finalmente la familia se refugia en Italia, en la ciudad de Capua. Estando el joven Lorenzo, de unos catorce años, en el pueblo italiano de Osca conoció el que luego sería el Papa Sixto II, que se lo llevó consigo. Si bien la historia que nos cuenta Donato es verosímil, lo cierto es que existe otra tradición según la cual Lorenzo nació en Huesca y sus padres Orencio y Prudencia permanecieron hasta su muerte en esa localidad. Debe señalarse que la historia del viaje de Orencio y Prudencia de Huesca a Valencia y el nacimiento valenciano de San Lorenzo se cuenta también en la obra Anales del Reino de Valencia, de Francisco Diago, del año 1613.

       Tanto Sixto II como el que luego se convertiría en San Lorenzo murieron como mártires en las persecuciones de Valeriano. El Papa Sixto, antes de que lo mataran, encargó a Lorenzo que salvara las reliquias y que repartiera las riquezas entre los pobres.  Según el relato de Donato, Lorenzo comenzó a cumplir lo ordenado por el Papa y acudió a la vecindad de Patricia, donde entró en la cueva de Hepociana, donde estaban muchos cristianos con el presbítero Justino. Según Donato:

    "Entre los que habían encontrado refugio allí, vio a Precelio, su condiscípulo y conciudadano, porque era un español de la ciudad de Hippo en Carpetania (la actual Toledo). Le confió algunas memorables reliquias para que pudiera enviarlas a España, entre las que se encontraba la más distinguida Copa en la que Cristo nuestro Dios y Maestro consagró su preciosa sangre la noche de la Última Cena".

    La entrega del Santo Cáliz por parte de San Lorenzo a un soldado podía verse también en unos frescos dibujados en las paredes de la Basílica de San Lorenzo Extramuros de Roma, que se remontarían a comienzos del siglo XIII. Estos frescos fueron destruidos como como consecuencia de los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Fotografía del fresco de la Basílica de San Lorenzo Extramuros antes de su destrucción. Arriba a la izquierda el Papa Sixto II entrega a Lorenzo el Cáliz. Arriba a la derecha, Sixto se lo entrega a un soldado

    De este modo, sería este cristiano español llamado Precelio, que se hallaba en Roma, el que se encargaría de trasladar la reliquia a España. Con seguridad Lorenzo le encargó que trasladara el Santo Cáliz a Huesca que lo entregara a la familia que Lorenzo conservaba en esa localidad. Según Donato, los padres de Lorenzo permanecían entonces en Italia, donde murieron. Como hemos dicho, según la historia de Donato Lorenzo nació en Valencia, pero allí no tenía más familiares. Su familia (tíos y primos) seguía estando en Huesca, por lo que era lógico que ordenara a Precelio que se dirigiera a Huesca. Debe recordarse que San Vicente Mártir era primo de Lorenzo, pues el primero era hijo de una hermana menor de la madre del segundo. Vicente nació en Huesca y después permaneció en Zaragoza; como consecuencia de una nueva persecución contra los cristianos, fue capturado y trasladado a Valencia, donde moriría martirizado a comienzos del siglo IV. Para la tradición que sostiene que los padres de Lorenzo, Orencio y Prudencia, permanecieron siempre en Huesca, no existe ninguna dificultad en explicar que el primer  refugio en España del Santo Cáliz fuera Huesca: Lorenzo dio instrucciones de que se remitiera la reliquia a sus padres, que ya se encargarían de guardarla en sitio seguro.

  El Santo Cáliz permanecería escondido en Huesca hasta el año 711, se supone que guardado en la Iglesia del Santo Pedro el Viejo de dicha localidad.

Iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca

   El año 711 comenzó la invasión árabe de España. Con el fin de proteger el Santo Cáliz, el obispo de Huesca, llamado  Acilso,  abandonó su ciudad junto con el Cáliz y otras reliquias. La antigua sede episcopal de Huesca iniciaría así un largo período itinerante, en el que sucesivamente iría cambiando su emplazamiento. Cada cambio de sede episcopal suponía al mismo tiempo el traslado de la ubicación del Santo Cáliz, que era la reliquia más valiosa que se llevó consigo  el Obispo Acilso en su huía de Huesca. Así, el Santo Cáliz iría recorriendo un largo itinerario, pasando por las sucesivas sedes episcopales del antiguo Obispado de Huesca. Así, el Santo Cáliz pasaría por los siguientes lugares:

    -En un primer momento, parece ser que se buscó refugio en la Cueva de Yebra, en el Pirineo aragonés. De hecho, en la iglesia parroquial de Yebra se conservan algunas reliquias que podrían dar testimonio de que allí estuvo durante unos años la sede episcopal.

Cueva de Yebra

    -Algo más tarde el Santo Cáliz se localizaría en el Monasterio de San Pedro de Siresa, en el municipio de Hecho. En este sentido, se conserva una Carta de San Eulogio de Córdoba que menciona a  Ferríolo, "Obispo de San Pedro de Siresa", que gobernó la Iglesia aragonesa los años 815-831. En Siresa debió estar la sede episcopal por lo menos durante más de cien años.

Monasterio de San Pedro de Siresa

    -Posteriormente el Santo Cáliz se trasladó (al trasladarse también la sede episcopal) a San Adrián de Sasabe, en la localidad de San Adrián, cerca de Aisa.  Por lo menos hasta siete Obispos están sepultados en esta iglesia.

San Adrián de Sasabe

    -En tiempos del Obispo Mancio II (1014-1033) la Sede Episcopal (y con ella el Santo Cáliz) se trasladaron a la Iglesia de la Corte, que se hallaba en el municipio de Bailo. En Bailo el Cáliz debió permanecer del 1014 al 1045.

    -Hacia el 1045 la Sede Episcopal se trasladó a Jaca. El Santo Cáliz se ubicaría primero en la Iglesia o Monasterio provisional, desde donde pasaría a la nueva Catedral de Jaca, cuya construcción finalizó alrededor del año 1063.

Catedral de Jaca

    -Finalmente, alrededor del año 1071 el  Santo Cáliz fue llevado desde la Catedral de Jaca hasta el Monasterio de San Juan de la Peña, donde permanecería hasta el año 1399.

Monasterio de San Juan de la Peña

    La larga permanencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña (desde comienzos del siglo XI hasta 1399) dio lugar a que surgieran las narraciones medievales sobre el Santo Grial. Las tradiciones más conocidas son la versión francesa de Chretien de Troyes (escrita entre 1181 y 1191) y la alemana de Wolfram von Echembach (finalizada en 1215). Recientemente el investigador alemán Michael Hesemann ha demostrado que la estancia del Santo Cáliz de Valencia en el monasterio de San Juan de la Peña fue el origen y modelo de la leyenda del Santo Grial narrada por von Echembach.

    Por otra parte, la permanencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña pudo tener un  reflejo iconográfico en la zona del pirineo español, zona en la que prolifera la representación de Vírgenes portando el Cáliz. Una de las conclusiones del I Congreso Internacional del Santo Cáliz de Valencia celebrado en noviembre de 2008 ha sido precisamente que debe profundizarse en el estudio de esta posible influencia.

Virgen portando el Cáliz de San Clemente Tahull siglo XII

      El año 1399 el rey de Aragón Martín el Humano solicitó de los monjes del monasterio de San Juan de la Peña la entrega del Cáliz, pues deseaba tener la reliquia en su casa en Zaragoza. Se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona (Pergamino nº 136 de la Colección de Martín el Humano) el documento fechado el 26 de septiembre de 1399 de entrega del Santo Cáliz a Martín el Humano. En este documento se hace constar que "... sea a todos de manifiesto que, como el excelentísimo Príncipe y señor D. Martín, por gracia de Dios Reay de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y Conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretánea, haya deseado y procurado, con ahinco, tener en su Capilla Real, aquel Cáliz de piedra en el cual Nuestro Señor Jesucristo, en su Santa Cena, consagró su Preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, a la sazón Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y daácono de Santa María in Dominica, envió y dio con una su carta al Monasterio y Convento de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca del Reino de Aragón...".

    De este modo, el Santo Cáliz fue llevado desde el Monasterio  de San Juan de la Peña (donde había permanecido oculto más de trescientos años) hasta el Oratorio del Real Palacio de la Aljafería de Zaragoza. Más tarde fue trasladado a la Residencia del Rey Martín el Humano en Barcelona.  En el Inventario de Bienes hecho en 1410, a  la muerte de Martín el Humano, consta que entre los bienes muebles del monarca en Barcelona se halla el "Calix de vincle  e calcedonia, lo cual, segons se diu, fo aquell ab que Jhsu Chist consegrà la sua Saneta e precisoa sanch lo dijous sant de la Cena..." .

    Al morir Martín el Humano le sucedió en el Reino, en virtud del Compromiso de Caspe, su sobrino Don  Fernando de Antequera. Y, como ya hemos dicho antes, fue su hijo y sucesor, Alfonso V el Magnánimo, el que hizo llevar el Santo Caliz desde Barcelona a su Palacio Real de Valencia, por el año 1414.
 





El Santo Cáliz de Valencia

ALGUNAS OBJECIONES

 

    De lo dicho hasta ahora parece deducirse que existen buenos argumentos en favor de la autenticidad del Santo Cáliz de Valencia. Veamos algunas objeciones que podrían formularse a esa afirmación:

 

   -¿No debiera ser la copa utilizada por Jesús de algún material de menos calidad que la piedra ágata, por ejemplo de madera o arcilla?

 

    Puesto que Jesús tenía pocos recursos económicos ¿el hecho de que el Santo Cáliz de Valencia sea una copa de piedra ágata cornalina no es ya una evidencia de que no puede ser la utilizada en la Última Cena? 

 

    Sin embargo, el noble material con el que se compuso la copa no es un motivo que descarte su autenticidad. Según señala el evangelio de Marcos (capítulo 14 versículos del 12 al 16) la Última Cena se celebró en "un local grande, en alto, con divanes". De ello se sigue que el dueño de la casa en la que se celebró la Última Cena era  propietario de una casa grande, por lo que debía tener suficientes medios económicos como para poseer una vajilla compuesta por copas de ágata. De otro lado, se sabe que los judíos utilizaban este tipo de copas en las celebraciones de la pascua judía. Por lo tanto, es totalmente lógico que ese amigo de Jesús que cedió aquella dependencia de su casa para que se celebrara la Cena les prestara también lo mejor de su vajilla. 

 

    En definitiva, el que Jesús utilizara una copa como la del Santo Cáliz de Valencia es coherente con el ambiente en el que se celebró la Última Cena según los evangelios. No lo sería tanto, en cambio, el que se hubiera utilizado una vajilla cualquiera. La costumbre judía de aquel entonces es idéntica a la que nosotros tenemos en la cena de Navidad, en la que usamos nuestra mejor vajilla. 

 

 

    -¿Pero, no existen otras muchas Iglesias que también conservan el verdadero Cáliz de la Última Cena? ¿Por qué el de Valencia ha de ser especial

 

    Sólo el Santo Cáliz de Valencia ha superado satisfactoriamente el examen verificado por los especialistas.  Sobre ello, podemos reproducir las palabras de la investigadora Janice Bennett en su entrevista a la revista Zenit en noviembre de 2004:

 

    "Mucha gente cree que hay cientos de posibilidades sobre el auténtico Santo Grial, según el viejo dicho de que si se reunieran todos los pedazos de la Verdadera Cruz extendidos por el mundo, habría madera suficiente para una docena de cruces. No es éste el caso.
    Es verdad que en el siglo XVI había unas 20 copas que reivindicaban el honor de ser la auténtica usada por Jesús en la Ultima Cena. Pero hoy ninguna de ellas es considerada auténtica, con la excepción del Santo Cáliz de Valencia y la copa de plata de Antioquía.
    La copa de plata de Antioquía tiene una capacidad de dos litros y es demasiado grande para poder pasar de mano en mano, en torno a la mesa de la Ultima Cena durante la comunión eucarística. Lo interesante, sin embargo, es el hecho de que san Jerónimo mencionara que había dos copas sobre la mesa de la Ultima Cena, una copa de plata que contenía el vino para la cena, y una de piedra que fue usada para la institución de la Eucaristía.
    Sólo el Santo Cáliz de Valencia, con la parte superior de piedra de ágata, responde a la descripción de san Jerónimo acerca de la copa usada por Cristo en la consagración. Cuando se examina su tradición e historia en detalle, es completamente evidente que todo concuerda. No creo que alguien pueda desautorizar la teoría de que el Santo Grial es en efecto el Santo Cáliz de Valencia, España".

 

La Copa de Antioquía
El Sacro Catino de Génova

 

El Cáliz de Antioquía es una copa de plata de unos dos litros de capacidad que fue comprado por el Metropolitan Museum of Art, de Nueva York, en una subasta en Antioquia, y hoy se expone en la Colección Cloisters. Ni que decir tiene que por su tamaño no pudo ser utilizado como cáliz en la Última Cena.

Tampoco puede competir con el Santo Cáliz de Valencia el llamado Sacro Catino de Génova. Se trata de un plato egipcio de pasta vítrea verde, de 37 centímetros de diagonal. Por su forma es claro que tampoco pudo servir de Cáliz en la Última Cena.

    Una de las conclusiones del I Congreso Internacional del Santo Cáliz celebrado en Valencia en noviembre de 2008 ha sido precisamente que no existe en este momento en ningún lugar del mundo ningún otro Cáliz que sea una alternativa real al de Valencia: si el Santo Cáliz se ha conservado, éste tiene que ser el de Valencia.

 

   -Pero, ¿en realidad el Santo Grial no es otra cosa? ¿No está relacionado con la sangre de Cristo, con María Magdalena y una posible familia de sangre real

 

    Esto es un auténtico disparate, que no se sostiene en documento histórico alguno y que no es tomado en serio por ningún especialista medianamente solvente. 

 

    El gran éxito editorial que ha supuesto  la novela "El Código Da Vinci" ha difundido por todo el mundo una disparatada fábula según la cual el Santo Grial no sería sino la forma de denominar a los hijos que Jesús habría tenido con María Magdalena, que de repente se convierte en esposa de Cristo. Se trata de un disparate que no tiene respaldo en ningún texto antiguo, ni siquiera en los llamados evangelios apócrifos. 

 

    La  citada novela (así como también otros libros sensacionalistas) pretende fundamentar semejante dislate en el evangelio apócrifo de Felipe. El evangelio apócrifo de Felipe forma parte de la colección de códices escritos en lengua copta y pertenecientes al siglo IV que se encontraron en 1945 en el pueblo de Nag Hammadi. Este texto, según opinión unánime de los especialistas (tanto católicos, como protestantes y agnósticos), no es una fuente histórica  que nos proporcione información sobre el Jesús histórico. Además, del texto del citado evangelio apócrifo tampoco se deduce lo que se afirma en la citada novela. Para demostrarlo basta con leer el texto del evangelio apócrifo de Felipe, lo que puede hacerse en la siguiente dirección de internet:

 

http://escrituras.tripod.com/Textos/EvFelipe.htm




El Santo Cáliz de Valencia

CONCLUSIÓN

    

    Como hemos visto, existen buenas razones para afirmar que el Santo Cáliz de Valencia se corresponde verdaderamente con el Cáliz utilizado por Cristo en la Última Cena. 

    Sobre el significado de este Santo Cáliz para los católicos, podemos reproducir las palabras utilizadas por la investigadora Janice Bennet en unas declaraciones realizadas a la agencia de prensa católica Zenit el 24 de noviembre de 2004:

    " El Santo Grial debería interesar a los cristianos de hoy por la misma razón de que siempre ha sido venerado, a través de los siglos, como la copa usada por Cristo para instituir la Eucaristía.
    Es muy apropiado que este último «descubrimiento» sobre el Santo Grial coincida con el Año de la Eucaristía, que fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, en la fiesta de Corpus Christi en junio y empezó en octubre. En la celebración de este sacramento, tan central a la fe, a lo largo de todo el año, los católicos están llamados a honrar la Eucaristía para recibirla con más fe y reflejar más profundamente su significado en sus vidas y en la vida de la Iglesia.
    La historia del Santo Cáliz de Valencia es un hermoso recuerdo de la importancia de este sacramento en la vida de la Iglesia, tan evidente en el cuidado por conservar a través de los siglos la vasija usada por Cristo en la institución de la Eucaristía.
    La historia inicia con san Pedro, primera cabeza de la Iglesia, que llevó la copa sagrada a Roma para usarla en la liturgia de la Misa. Sigue con los santos Sixto y Lorenzo, ambos martirizados por rehusar entregarlo a los romanos.
    La Iglesia en España protegió la vasija de la invasión musulmana en el siglo VIII y años más tarde vemos el mismo respeto y heroico valor en quienes salvaron la copa de la destrucción durante la guerra de independencia y la Guerra Civil españolas.
    Gracias a su deseo personal, en 1982 el Santo Padre fue el primer Papa en celebrar la Misa con la reliquia desde san Sixto II en el siglo III, y hoy los cristianos de todo el mundo pueden venerar esta copa tan especial.
    Este es un milagro de nuestros días que puede darnos ocasión para profundas reflexiones sobre la importancia de la Eucaristía en nuestra vida diaria, de manera que podemos públicamente proclamar que el sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero, como desea el Santo Padre".

    El I Congreso Internacional sobre el Santo Cáliz de Valencia celebrado en noviembre de 2008 ha concluido que no se ha encontrado ningún argumento histórico que impida afirmar que fue posible que este Cáliz fuera el utilizado por Jesús en la Santa Cena. Esta afirmación sólo se puede hacer precisamente del Santo Cáliz de Valencia. El Congreso ha solicitado también que el Santo Cáliz de Valencia sea declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

    Durante siglos los trovadores y la literatura escrita que éstos originaron han buscado en el Santo Grial el objeto maravilloso que obraba prodigios. Al hacerlo así, en el fondo, no hacían otra cosa que reflejar las palabras de Cristo que recoge el Evangelio de Juan (Jn 6,54) "Quien como mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna". Ese es el prodigio cristiano de la Eucaristía

Sobre el Santo Cáliz de Valencia puede verse este interesante video en dos partes:

 

Parte 1ª

 

 

Parte 2ª




Fuente: http://webs.ono.com/sepulcro2004/caliz.htm

Enlaces de interés: http://www.elcaminodelsantogrial.com/
                                    http://www.fluvium.org/textos/cultura/cul157.htm





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